Lunes, 11 de abril de 2005
La segunda ley de la termodinámica dice que la entropía total de un sistema aislado aumenta. La interpretación
estadística de la termodinámica observa que la entropía siempre aumenta, pero en valor medio, ya que en incrementos de tiempo pequeños la entropía tiene fluctuaciones y disminuye momentáneamente (lo que haría casar a la biología y a la segunda ley, que siempre andan en guerra).
Maxwell propuso un experimento pensado para ilustrar las limitaciones de la segunda ley, enfatizando que es un principio estadístico, de aquí surge el demonio de Maxwell, apareciendo por primera vez en 1871 en el libro Theory of Heat, en la sección Limitación de la Segunda Ley de la Termodinámica
El experimento consiste en lo siguiente:
Tenemos una caja llena de gas a temperatura constante, las velocidades de las moléculas no son constantes aunque la velocidad media se mantiene constante para un número grande de ellas, dividimos en dos la caja con una pared con una pequeña puerta, quedando V1 y V2 (supondremos la puerta como ideal, sin fricción, no realiza trabajo) en esa puerta se haya un demonio a tamaño molecular capaz de distinguir entre las moléculas rápidas de las lentas. Dicho demonio abre y cierra la puerta a conveniencia con tal de dejar pasar las moléculas rápidas a un lado y las lentas al otro, de esta forma separa las lentas y las rápidas en V1 y V2 respectivamente. Lo que disminuye la temperatura en V1 y aumenta la de V2 sin realizar trabajo, lo que viola la segunda ley, ya que la entropía disminuye.
Para la solución de este problema primero se propuso el modelo de Szilard, en la que propone que las mediciones hechas por el demonio están asociadas a un aumento en su entropía, lo cual salvaría la segunda ley. Después esto se refuto argumentando que en el proceso de información la energía no aumentaba. Entonces se propuso el modelo de Lauder, que es el vigente en la actualidad, en el cual se propone que seria en el proceso de borrado de información del demonio en el que aumentaría la entropía, ya que cuando se borra un bit de información aumenta la entropía del ambiente por lo menos en kln2.
De todas maneras el exorcismo del demonio aún no es definitivo, ya que están naciendo nuevas aplicaciones para el puzzle del demonio de Maxwell como en termodinámica de agujeros negros y economía, estudiando eficiencia de mercados.
Si queréis jugar a ser el demonio probad aquí.
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Domingo, 03 de abril de 2005
Un pequeño párrafo de un gran autor:
Si uno expone una idea (...) no intenta nunca saber si la idea es buena o mala. Lo único que considera de importancia es saber si uno cree en ella. Ahora bien: el valor de una idea no tiene que ver con la sinceridad del hombre que la expresa. Realmente, hay muchas probabilidades de que la idea sea más puramente intelectual en proporción directa con el carácter insincero de la persona, pues en este caso no estará coloreada por ninguna de las necesidades, de los deseos o de los prejuicios de aquella.El retrato de Dorian Gray (Oscar Wilde)
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Domingo, 03 de abril de 2005
La esperanza... ¿Por qué tenia que tener Pandora esa maldita cosa en la caja? Supongo que era su lugar correcto, junto con todos los males, pues es solamente entre ellos que se la necesita y a la vez se la detesta.
Sentimientos contradictorios que te despierta una simple palabra, emociones contrapuestas, todo un universo interior que explota dentro de ti, y todo resumido en 9 letras. ¿Pueden 9 letras expresar algo tan intenso y complejo? ¿Acaso puede el lenguaje llegar siquiera a soñar con poder expresar cualquier sentimiento?
Supongo que es por eso que hay situaciones inconsolables, en las que las palabras no te vienen porque no hay nada que pueda aliviar el peso del alma.
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Domingo, 13 de marzo de 2005
Siempre me he considerado una persona pacífica, contraria a la violencia física y en especial contra aquellos más débiles. Pero he de reconocer que en esta ocasión tuve que hacer unos esfuerzos sobrehumanos para contenerme y no empezar a repartir ostias. Quisiera puntualizar que todo lo aquí escrito es verídico.
El otro día el autobús que cogí de camino hacia la universidad estaba lleno a reventar, tanto que apenas si podías agarrarte a cualquier palo, tenías que conformarte con la espalda de uno y la barriga de otro como amortiguador o freno. Conmigo subieron una señora mayor, una embarazada y su marido. Sobra decir que nadie se levantó para ceder el asiento a las dos señoras que, por motivos diferentes, tenían preferencia en los asientos reservados para tales sujetos (embarazadas, personas mayores, ...). Hasta aquí todo normal, es decir, nada que no pase todos los días en cualquier transporte público en hora punta. Pero entonces una voz tronó justo detrás de mí, “¡¡¿es que nadie va a levantar su apestoso culo para que esta señora embarazada se pueda sentar?!!”. Maniobrando como pude entre la espalda y la barriga que me tenían aprisionada, me giré para poder observar de donde procedía aquella frase soltada a pleno pulmón sin ningún tipo de tapujos, cuando estaba a punto de divisar la fuente, otra voz acompañó a la primera proveniente de una dirección contraria “¡¡tiene razón señora, encarguémonos de que se sienten aquellos que lo necesitan!!”, un segundo después y aún no comprendo de qué forma, las dos señoras mayores se reunieron a unos centímetros de donde me hallaba, una de ellas la identifiqué como la señora que había subido en mi parada. Ambas, decididas a cumplir con su cometido, empezaron a levantar a medio autobús, la gente lo hacía sin rechistar, como hipnotizados, sin comprender muy bien que estaba pasando “usted, el de la chaqueta fea, demuestre que tiene piernas” “el sordo que no se da por aludido, arriba que no llega a los 50”. Así uno por uno a todos aquellos que no los consideraban dignos de tales asientos, mientras las personas elegidas por el dúo inquisidor iban sentándose en los lugares, libres de la ocupación de los infieles.
En la siguiente parada, no sé si por la intimidación de las super-yayas o porque realmente se debían bajar allí, una gran masa de gente (la mayoría aquellos vapuleados) bajaron como una estampida dejando al autobús medio vacío. En esos momentos ya habían asientos libres, pero los pocos que, como yo, continuábamos de pie no osamos ocuparlos por temor a las represalias, de hecho intentábamos respirar sin hacer excesivo ruido, no queríamos atraer la atención del dúo.
Las dos protagonistas se sentaron juntas a corta distancia de mí y al lado de la señora embarazada, y, como no, empezaron a comentar la jugada.
- Ha visto señora, es que hoy en día ya nadie respeta nada, antes la gente se levantaba ¡¡¡a dónde iremos a parar!!!
- Tiene razón señora, menos mal que estábamos aquí para evitar la injusticia
- Esto pasa por la educación que reciben hoy en día los jóvenes ¿sabe usted?, les dejan pensar y decidir... Antes esto se arreglaba con un buen golpe de vara ¿recuerda las varas? Eso era un buen método, pero ahora vienen con esas tonterías de que eso es malo para el niño... Por cierto, quiere hacerle notar que habla un buen español
- Gracias señora, no entiendo la manía que tienen ahora de hablar en catalán, es que se ha puesto de moda y se oye por todos lados...
(La vena del cuello me empezaba a palpitar de forma alarmante)
- Sí, sí, se a lo que se refiere, pero eso con una buena vara....
- Desde luego, yo se lo digo a mi hija, no debería transigir tantas cosas a mis nietos, pero... ya sabe usted, la generación de hoy en día.
Estaba segura que la siguiente frase iba a ser “si Franco levantara la cabeza” , y seguramente esa hubiese sido si no hubiesen interrumpido la conversación.
- Tienen razón, yo pienso educar a mi hijo de una forma más firme, tal vez podrían darme algunos consejos
¿¿¿¿¿?????? No podía ser cierto ¿¿¿la mujer embarazada estaba pidiendo consejo a los dos nazis inquisidoras????
Las dos giraron su cabeza hacia la mujer y en sus ojos podía verse el orgullo, un atisbo de esperanza en esta generación venidera, un....
- Sí, y ya puestas denme un consejo para educar a mi mujer (el marido de la embarazada no pensaba quedarse atrás en el duelo de a ver quien iba a ser más neandertal)
- Inquisidora 1: Uy, pero eso es diferente hombre, no sea usted tan tajante, eso se piensa pero no se dice delante de la mujer.
- Inquisidora 2: Pero si es que es inevitable, ¿no sabe usted que nosotros tenemos sangre árabe? Y la sangre no se puede negar, el español siempre será machista, nosotros estamos purificados, claro está, pero siempre queda algo en la sangre... no se puede hacer nada.
- Marido neandertal: ¿me está diciendo que yo tengo sangre de moro?
- Mujer embarazada: ¡¡¡a mi marido no le insulte!!!
- Inquisidora 2: a ver señores, cálmense que esto es historia, mis hijos, que son universitarios y saben mucho de todo, consultaron en los libros para saber cuales eran sus orígenes, y descubrieron que en el fondo todos venimos de los negros... así que ya ven lo que podemos esperar de la raza humana.
Llegados a este punto yo sólo deseaba tener una metralleta entre las manos y matar al cuarteto para que dejasen el concurso de a ver quien dice más estupideces por minuto, desee ser Uma Thurman en Kill Bill y tener entre mis manos esa maravillosa katana. En mi cabeza ya se dibujaba el duelo a muerte con las dos super-yayas, ellas con el bastón y dando saltos en el aire a lo Yoda en “El ataque de los clones” y yo a lo versión Tarantino... En fin, me quedé con las ganas, gracias a Dios ya estaba en mi parada y pude dejar semejante aberración atrás.
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Domingo, 06 de marzo de 2005
Las realidades se reparten por doquier en cada una de las personas existentes en este planeta. Podríamos incluso decir, a cada una de las vidas de este mundo, o simplificarlo y comentar realidades de cultura, religión, idioma, pensamiento, gobierno...
Mundos diferentes habitando dentro de cada uno de nosotros.
Sin embargo, seriamos capaces de distinguir la realidad del ser humano de cualquier otra existente, es decir, si mañana unos platillos volantes aterrizasen en la Tierra y unos hombrecitos verdes bajasen de ella, cada una de las personas que habitamos este pequeño mundo los calificaría de extraterrestres sin dudarlo un momento, todos sabríamos que no hablan ninguno de nuestros idiomas y que su vida en nada se asemeja a la nuestra. Nos sentiríamos más cercanos a la raza humana y todas las diferencias que nos separan nos parecerían nimias e insignificantes.
Así que cada uno de nosotros habita en una realidad propia, en una verdad subjetiva. Pero todos esos pequeños universos están interconectados unos con otros bajo lo que denominaríamos la realidad del ser humano. Unos axiomas comunes a todos que nos identifican y nos mantiene unidos.
La pregunta obvia consecuente con este planteamiento es ¿cuáles son esos axiomas?
¿Nuestra semejanza física? Si uno de esos extraterrestres verdes, con tres ojos, cinco patas y de apariencia viscosa se nos acercase y nos dijese "¿Qué pasa tío? No veas que viaje más movidito, no tendrás unas birrillas por ahí?” ¿No creeríamos que sí forma parte de la realidad humana?
¿Entonces qué es? ¿Podría la ciencia catalogar o descubrir esa realidad base común? Es posible, aunque antes de su existencia ya existía, es decir, antes de encontrar el lenguaje de la ciencia sabíamos identificar esa realidad.
Seguramente este planteamiento se podría cerrar identificando como realidad todos los miembros de una misma especie, y estoy de acuerdo con ello, tal vez mi pregunta es ¿qué es la unión que implica ser de la misma especie? Mejor dicho ¿Qué axiomas compartimos a nivel de pensamiento con todos los miembros de nuestra especie? Tal vez el genoma humano nos daría la respuesta, pero por desgracia aún no dominamos lo suficiente su lenguaje ¿hay otra forma de responder a esa pregunta? ¿Realmente el mapa genético es la respuesta?
¿Existe la pregunta?
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Domingo, 06 de marzo de 2005
Describir lo que uno siente o experimenta cada día es arto imposible, ya que nuestros sentimientos y pesares fluctúan sin fin en nuestro espeso cerebro.
Las decisiones o imposiciones, que ambas dictaminan la sociedad en nuestro paso por ella, nos imposibilita el poder mirar más allá de nuestras limitaciones, sin aliento ni esperanza para lo que albergamos y somos en realidad.
Los pequeños atisbos de lucidez que nuestra mente o alma pueden crear o vislumbrar quedan olvidados o postergados a un incierto futuro. Pensamos en la sombra de nuestra soledad, nos mezclamos en la nada del olvido, creemos pero no hablamos, miramos pero no expresamos, decimos pero no llenamos. El aire que sale de nuestros pulmones sólo sirve para cargar el ambiente, para hacerlo irrespirable, para adormecernos con nuestros alientos insulsos y gastados.
Y cuando crees que caerás dentro de ese sin sabor, una pequeña llama te recuerda el por qué actúas así. Parece renacer de ti ese pequeño ser, que muchos hasta le han dado cuerpo y nombre, desde Pepito Grillo, hasta los fantasmas de Charles Dickens. Cada uno lo interpreta a su manera, buscando un nombre que satisfazca más a lo que hierve en su interior: conciencia, energía, poder, inteligencia, remordimientos. Es indiferente si es o no lo mismo.
Lo que las une es que en ese instante eres tú.
Contemplando con nuevos ojos, o quizás los viejos, tu alrededor, la facilidad de la vida te llena el corazón, da igual lo que hagas, o cómo te sientas, estás cumpliendo el objetivo de la vida: vivir.
El problema radica en que muchas ocasiones no vivimos, tan sólo estamos de meros espectadores, sin influir, sin aportar, sin cambiar, sin soñar. Es entonces cuando nos planteamos el sentido de la vida, buscamos grandes explicaciones, obviedades que pasan desapercibidas, y no las encontramos y nos perdemos y nos escapamos y nos hundimos.
En este punto estoy yo.
Mis momentos de inercia crecen por momentos, sintiéndome más pesada, con mayor volumen, oprimiéndome así el espacio en el que habito. Curioso que la sociedad te haga más fácil el trayecto, como si se alimentase de ti. De tu inutilidad.
La sociedad de consumismo ha tocado su punto álgido.
Aquí estoy metida en esta rueda en la que entré creyendo poder girarla a mi voluntad, y que me arrastra hacia lo que ella persigue, pero aún sigo luchando contra ella, sin perder la esperanza, sin perder la fe en mí, soñando aún que es posible, que todo es posible. Que mi vida, mi alma, mi ser, mi mente, mi corazón, mis actos, algún día se unirán, se encontrarán y cambiarán mi entorno. Luchando.
Ingrata por eso la vida del guerrero, el que más ansia volver al hogar, al mismo que dejo atrás. Por eso lucha, porque que si no lo hace su casa no será la misma, la paz no existirá, tendrá que someterse al yugo del enemigo. Y así pasan sus días, deseando volver sabiendo que no puede. Hasta que vence o se retira.
Son muchas las batallas perdidas, pocos los terrenos conquistados, vastos territorios desérticos y quemados. Herido, extendido en la tierra, inútil para la lucha se pregunta ahora ¿es el momento de volver? ¿acaso me recuperaré de mis heridas y podré seguir luchando? Y aunque así sea ¿lograré vencer?
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Miércoles, 02 de marzo de 2005
Nombre. Apellidos. Fecha y lugar de nacimiento. DNI. Profesión.
Si rellenas los datos ya sé quién eres y bajo esos criterios te trataré como tal. Manipularé tus sentimientos, tus gustos, tus apetencias. Guiaré tu vida hacia donde yo quiera y seguirás los hilos de mi mandato. El control es difícil llegada a cierta edad, lo recupero cuando formes una familia, después estarás demasiado cansado para querer huir.
Si te portas bien conmigo obtendrás el mismo trato, es simple, pero no todo el mundo juega a mi juego. La ruleta sólo gira en un sentido, se abren las apuestas, si eres listo seguirás mi consejo, sino puedes perderlo todo. Muy afortunado aquel que consigue ganar, escasos los que han conseguido doblegarme, nadie me ha vencido.
¿Ya sabes quién soy?
Bienvenido pues a mí, a la sociedad.
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Miércoles, 16 de febrero de 2005
El día 20 de febrero todos los españoles están invitados a las urnas para ejercer su derecho a opinar sobre la Constitución Europea
Cuando lo supe, como en todas las votaciones, sean vinculantes o no, sentí las irrefrenables ganas de ejercer mi derecho a voto, ya que pocos derechos tenemos en esta vida como para dejar escapar alguno. Sólo había un pequeño, minúsculo e insignificante problema, que no tenía ni idea de cuál iba a ser mi voto. Por un momento pensé horrorizada que era algo que todo el mundo sabía, que la información y las explicaciones acerca de la Constitución fluían por doquier y por mi inquebrantable postura de no ver la televisión me había quedado fuera del saber popular. Con la boca pequeña y la cabeza baja, empecé a preguntar a la gente si me lo podía explicar, por favor, porque yo ante todo quiero votar. El qué me da bastante igual más que nada porque en esta sociedad tampoco importa mucho, acabas escogiendo una lista seleccionada por otros, restringida a un número de partidos no muy convincentes, que acaban representando a quienes les da la gana. Bueno a lo que iba, preguntando a la gente me di cuenta que se hallaban en la misma situación que yo, y a lo que me negaba rotundamente era a escuchar a los partidos para oír sus opiniones . Con lo que me dejó en la incómoda postura de tener que leérmela.
Y en eso estoy, leyendo un montón de castillos en el aire con unos valores muy bonitos, unas aplicaciones casi nulas, un montón de partes, artículos, anexos... de los cuales la mayoría es paja. Estoy por contar la cantidad de veces que se dice la frase queda en competencia del estado, seguro que si la quitasen reducirían el texto a más de la mitad. Podrían hacer una versión reducida en la cuál dijesen:
Nos lavamos las manos en prácticamente todo, excepto: lo militar (respetando antiguas alianzas, antiguos tratados y lo que cada estado crea conveniente para su defensa), lo comercial y lo económico (respetando lo que cada estado considere mejor para su gobierno). Mantendremos lo que tenemos, haremos unas pocas leyes (respetando las leyes de cada estado), y tenemos unos valores e ideales estupendos pero que no pondremos en práctica.Aún no la he terminado, así que a lo mejor se podrían añadir un par de frases más (siempre respetando a los estados).
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Lunes, 14 de febrero de 2005
Cuando surgió el fenómeno blog, pensé que estaría bien formar parte de él, escribir algunas cosas que me llamasen la atención o que me rondasen por la cabeza... Acto seguido me di cuenta de que quizás las cosas que me rondaban por la cabeza solo me interesaban a mí y a la gente que me quiere y que tampoco era necesario ponerlo por escrito, así que no me lo volví a plantear... hasta ahora.
El motivo por el cual he decidido, a pesar del razonamiento anterior todavía vigente, escribir esta bitácora, fue el hecho de que no siempre todo el mundo está dispuesto a escuchar mis divagaciones o mis curiosidades, muchas veces, he de reconocer, carentes de fondo o de interés. Y como escribir siempre tiene el curioso don de que vuelve presentes a personas inexistentes, pensé que en aquellas ocasiones en los que de mi entorno desconecten de mis pesadas y aburridas charlas podría escribirlo, sintiéndome de esta forma escuchada, sin necesidad de que así sea, una bonita forma de auto engañarme ¿no os parece?
Así que no os voy a resumir en estas líneas de lo que irá mi blog, pues ni yo misma lo sé, tomadlo más bien como una advertencia, como los americanos que siempre les gusta poner pegatinas avisando de la edad recomendada para el consumo del producto, o esta nueva moda de los creacionistas de poner también advertencias en los libros de biología: "cuidado, Darwin os puede comer el coco, seguid el sendero de Dios". De esta forma todos saldremos ganando, si sois de las personas que hacen caso de las pegatinas no leeréis y yo me sentiré honrada de que no me leáis, y si no hacéis caso seguiréis leyendo y yo me volveré a sentir honrada por ello.
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